Un carpintero barbanzán
llamado Pepe provocó ayer por la mañana más de un quebradero de
cabeza en el Fórum Metropolitano. Este artesano ficticio
protagonizaba el primero de los problemas matemáticos planteados a
noventa escolares de sexto de Primaria de diferentes centros de A Coruña.
El IV Rebumbio Matemático organizado por la Asociación Galega de
Profesores de Ensino de Matemáticas, Agapema, fue todo un éxito de números:
los que tuvieron que hacer sus participantes. A las once de la mañana
treinta grupos de niños comenzaban a pelearse por resolver los seis
problemas planteados a esa misma hora a decenas de escolares de las
siete ciudades gallegas. El objetivo de los organizadores es potenciar
un aprendizaje lúdico de las matemáticas y demostrar sus utilidades
para la vida cotidiana. El de los participantes era, en primer lugar,
descubrir cómo demonios podía Pepe construir una mesa con forma de
triángulo equilátero utilizando tres trapecios.
“Tratamos de plantear las matemáticas de un modo asequible, que
los chicos disfruten aprendiendo y sobre todo que lo hagan en
grupo”, explicaba Manuel Pazos, vicepresidente de Agapema, y maestro
de ceremonias del Rebumbio. Mientras los profesores solucionaban el
reparto de material, Pazos insistía en la necesidad de potenciar el
ingenio de los escolares quienes, aseguró, “tienen recursos para
todo”.
La primera demostración de estos recursos se la plantearon allí
mismo. Algunos de los participantes habían solucionado el problema
del carpintero de una manera que los propios profesores no habían
considerado. “Aprendemos tanto nosotros de ellos como al revés”,
comentó Manuel Pazos, entusiasmado por el derroche de recursos.
Los seis problemas debían de resolverse en dos horas. Hadrián,
Eva y Lorena comentaban sus nervios antes de comenzar. Ya con los
problemas en la mano, Hadrián apuraba la lectura de su compañera:
“¡Lorena, no estamos en clase de literatura!”.