Opinión de Miguel de Guzmán

    Miguel de Guzmán describe perfectamente la situación: "habría que tener especial cuidado cuidado con las consecuencias peligrosas para el alumno de este modo de proceder. Si en un curso se estimula a nuestros estudiantes a trabajar de este modo y no llegan a poseer estos mismos estudiantes la destreza que actualmente se juzga suficiente de estas rutinas del cálculo, puede suceder que al llegar al curso siguiente se encuentren en desventaja con respecto a los estudiantes que las poseen y fracasen ante otros profesores que no les permiten usar los medios que ellos saben y han podido utilizar en el curso anterior. Puede pasar lo que pasaría con un estudiante de enseñanza básica cuyo profesor de un curso le permitiera siempre utilizar la calculadora, pero el del curso siguiente no se lo permite o sólo se lo permite en circunstancias especiales. Un cambio de esta naturaleza en nuestra enseñanza ha de introducirse globalmente" en LOS RIESGOS DEL ORDENADOR EN LA ENSEÑANZA DE LA MATEMATICA.

En Tendencias innovadoras en educación matemática:

Los impactos de la nueva tecnología.

La aparición de herramientas tan poderosas como la calculadora y el ordenador actuales está comenzando a influir fuertemente en los intentos por orientar nuestra educación matemática primaria y secundaria adecuadamente, de forma que se aprovechen al máximo de tales instrumentos. Es claro que, por diversas circunstancias tales como coste, inercia, novedad, impreparación de profesores, hostilidad de algunos,... aún no se ha logrado encontrar moldes plenamente satisfactorios. Este es uno de los retos importantes del momento presente. Ya desde ahora se puede presentir que nuestra forma de enseñanza y sus mismos contenidos tienen que experimentar drásticas reformas. El acento habrá que ponerlo, también por esta razón, en la comprensión de los procesos matemáticos más bien que en la ejecución de ciertas rutinas que en nuestra situación actual, ocupan todavía gran parte de la energía de nuestros alumnos, con el consiguiente sentimiento de esterilidad del tiempo que en ello emplean.

Siendo así las cosas, es claro que nuestra ense­ñanza del cálculo, del álgebra, de la probabilidad y estadística, ha de transcurrir en el futuro por otros senderos distintos de los que hoy seguimos. Habrá que poner el acento en la comprensión e interpretación de lo que se está haciendo, pero será superflua la energía dedicada a adquirir agilidad en las rutinas que la máquina realiza con mucha mayor rapidez y seguridad.

La experimentación en matemáticas que se hace posible en campos cada vez más intrincados gracias a la presencia del ordenador y de la calcula­dora de bolsillo es otro de los retos para el futuro de nuestra enseñanza. ...

http://www.oei.org.co/oeivirt/edumat.htm

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